Deliciosa experiencia
Me llamo Paulina, una mujer muy joven soy, erótica y muy sensual
Lo que voy a narrar sucedió una vez estando en mi red social.
Desde hace un año conocí a un hombre muy guapo y mayor que yo, su nombre es Santiago.
Pasaron los meses y nos empezamos a conocer mejor y nos gustaba interactuar en el chat.
Recuerdo que una vez subió una foto de él a su historia y con su barba lucía de maravilla, tan atractivo y con mucha personalidad lucía.
En ese momento me empecé a calentar, era una sensación electrizante y muy placentera.
Nos mandamos audios hot y ambos nos pusimos muy cachondos.
Hasta que él no pudo más y me mandó una foto de su verga.
Estaba frondosa, erguida y morenita como el tono de su piel.
Mmm tan exquisita lucía que moría de ganas por comérmela entera y hacer que creciera más.
En la noche cuando me acosté a dormir, tuve sueños ardientes y perversos.
Soñé que se metía a mi recamara desnudo, se acostaba conmigo y empezaba a besarme mucho, terminé sin ropa y nos follamos intensamente.
Su verga estaba muy dura y palpitante sobre mi sexo húmedo.
Mmmm ohhh siii mmm que delicia!!!
Me encantaba la intensidad que tenía para hacerme suya de muchas maneras.
Su gemir era tan excitante que mis piernas se electrizaban.
Era muy caliente en la cama, muy fogoso, un semental muy vigoroso.
Al despertar tenía una enorme sonrisa en mi rostro de la satisfacción del sueño que tuve.
Lo sentí tan real que mi cuerpo aún estaba muy excitado y caliente.
Me daba curiosidad saberlo si él también soño cosas perversas conmigo.
En la mañana después de mi rutina de ejercicio, ví un mensaje suyo.
Me comentó que me tenía un obsequio, y yo moría de ganas por saber que era.
Al abrir el obsequio descubro que es un vídeo de el tocándose y completamente desnudo.
Mmmm delicioso!!!, no pude más y me metí a la regadera a bañarme.
La excitación era tan grande que me acosté de tal manera que el agua rosara mi flor que excitada estaba.
Al empezar a tocar mi flor, ya tenía fluido, moje mis dedos y lleve ese delicioso sabor a mi boca.
Al salir de la regadera mi cuerpo latía de la excitación y moría de ganas por regalarle todos mis orgasmos que merecidos se los tiene.
Andy Pau

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