Hablo de mi virilidad sin rodeos,

con el peso exacto de lo que soy.

Late en mí, firme,

de forma orgullosa y definida,

morena como la noche tibia

que no pide permiso para arder.

Es cuerpo y es pulso,

es tensión que crece entre mis manos,

recorrida por venas que dibujan

mapas vivos bajo la piel,

marcando cada latido

como si quisieran ser vistas.

Tiene el calor de lo despierto,

la fuerza de lo que empuja desde dentro,

y en su punta,

un rojo encendido que delata

el lugar donde el deseo se concentra

y se vuelve presencia.

Debajo, el peso exacto de mi origen,

mis testículos, plenos,

guardando en silencio

la promesa de todo lo que puedo dar,

de todo lo que aún no ha sido.

No hay vergüenza en esto,

solo certeza.

Porque mi virilidad no se esconde—

se siente,

se impone,

respira conmigo

y habla en el lenguaje antiguo del cuerpo,

ese que no miente

cuando el deseo

decide nombrarse... 🔥


Santiago Leonardo Lupo 




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